Las demandas colectivas están diseñadas para recobrar daños para una clase de individuos que perdieron dinero por una misma causa. Por ejemplo, Ud. pudiera tener una demanda colectiva compuesta de inversionistas que perdieron sus inversiones como resultado de opiniones fraudulentas del mismo analista o en la burbuja del internet/tecnología. Las demandas colectivas sirven un importante propósito público. Al consolidar numerosas reclamaciones en un solo caso, las demandas colectivas hacen que sea económicamente factible presentar demandas que de otra forma pudiesen no estar justificadas por el costo envuelto. Esto es particularmente importante en demandas colectivas por acciones que involucran grandes números de reclamaciones pequeñas que, realísticamente, no pueden ser llevadas a cabo como litigio individual.
Las demandas colectivas también tienen ciertos atributos negativos que pudiesen ser considerados por el inversionista al determinar la factibilidad de ser parte de una demanda colectiva teniendo solamente un interés fraccional en el caso y, por consiguiente, que el miembro pueda tener poca influencia o efecto sobre la conducta de su abogado. Esto crea una dinámica donde el miembro de la clase puede ser incapaz de prevenir que el abogado ponga sus propios intereses por encima del interés de la clase. En otras palabras, lo que pudiese beneficiar a los abogados no es necesariamente lo que beneficiaría a un miembro de la clase, y lo que pudiese beneficiar a ciertos miembros de la clase pudiera no beneficiar al resto de los miembros.